Con la firme convicción de que el idioma guaraní es pilar vivo de la identidad de los paraguayos, y que el país “se esfuerza no solo para mantener y sostener sino, también desarrollarlo como un idioma completo, apto para cualquier orden de la vida de los seres humanos, la representación paraguaya en la federación Rusa, llevó adelante la realización de clases de guaraní para ruso hablantes, en formato presencial y virtual.
Según informó la embajada, el curso se dictó en la Biblioteca de Literatura Extranjera M.I. Rudómino, en el mismo sitio donde está implantado el Monolito a José Asunción Flores. El acto de presentación e introducción al tema lo realizó el actual representante en dicho país, el embajador Víctor Hugo Peña Bareiro, ocasión en que ilustró a los presentes con mapas y otros detalles sobre la cultura guaraní, extendida -dijo- no sólo en Paraguay, sino hasta la Amazonia de Brasil, Norte y parte del centro argentino; el Sureste boliviano y buena parte del Uruguay”.
Enfatizo además que, “si el idioma es un constituyente clave de las naciones, el guaraní es un pilar vivo de la identidad y nación paraguaya, mencionando además que es el idioma oficial, junto al español, del Paraguay. Señaló que constituye igualmente, un idioma de trabajo del Mercosur”.
A su turno, la ciudadana rusa María Sukhoverkova declamó en guaraní la poesía «Che Symi Porã», de Mauricio Cardozo Ocampo, mientras que la Prof. Graciela Aquino Mansfeld brindó la primera clase presencial y online de guaraní en Rusia, la cual fue recibida con gran entusiasmo por los asistentes, quienes acudieron en gran número a la cita cultural demostrando un notable interés por profundizar en el idioma. Representando a la Biblioteca M.I. Rudomino, participaron el Director General Adjunto Miguel Palacio y la Jefa del Centro Iberoamericano Tatiana Krause. Acompañó al Embajador Peña Bareiro, el Primer Secretario Richard Gamarra.

Las citadas clases serán dictadas durante los meses próximos, atendiendo a la gran concurrencia, al interés demostrado y a las solicitudes recibidas. Al finalizar la clase, fue ofrecida una degustación de chipa y cocido, ya conocidos por el público ruso, que fue muy apreciada por la concurrencia. El evento culminó con la donación a la Biblioteca Rudómino de una colección de libros de editoriales paraguayas que abordan diversos aspectos de la migración rusa al Paraguay, iniciada a principios del siglo XX.



