La miel de abeja y sus derivados ganan cada vez más presencia en la mesa de las familias paraguayas. Ese cambio de hábito tiene mucho que ver con el trabajo silencioso de productores artesanales que apostaron por la calidad y la trazabilidad natural mucho antes de que se volviera tendencia. Entre ellos se destaca El Señor de la Miel, una marca con años de trayectoria, liderada por la productora Diana Gómez, quien compartió detalles del proceso, los desafíos y el potencial de la apicultura nacional.
Un producto natural que conquista nuevos consumidores
Gómez explicó que el consumo de miel y derivados como propóleo, extracto de propóleo, polen y jalea real ha crecido de manera constante en el país. “Antes no eran muy conocidos, pero nuestro objetivo siempre fue posicionar la miel como un alimento natural, directo del productor, elaborado de forma artesanal”, señaló.
La marca apuesta a la producción limpia y al trabajo tradicional, en un mercado donde todavía son pocos los apicultores que mantienen procesos totalmente artesanales.
Apiarios en territorio virgen del Bajo Chaco
El corazón productivo de El Señor de la Miel está en el Bajo Chaco, una zona que Gómez describe como “prácticamente virgen”, libre de pesticidas, fumigaciones y monocultivos. Allí mantienen alrededor de 130 colmenas, complementadas por otros apiarios en la zona de Chaco’í.
“La riqueza del monte chaqueño aporta propiedades medicinales únicas. Cuidamos celosamente el entorno, porque ese equilibrio natural es lo que permite obtener un producto puro”, comentó.
Un trabajo delicado y de largo plazo
La apicultura —precisa Gómez— exige un cuidado permanente: “No todas las colmenas producen miel todo el tiempo. Es un trabajo delicado, peligroso incluso, que requiere respeto y experiencia acumulada año tras año”.
El proceso completo incluye desde la atención diaria de las abejas melíferas, la especie utilizada, hasta el envasado final. “Nuestros clientes valoran justamente eso: el origen, el seguimiento y el cuidado que ponemos en cada etapa”, afirmó.
Productos que van más allá de la miel
Además de la miel pura, El Señor de la Miel ofrece una línea de derivados con alto valor nutricional y propiedades terapéuticas:
Propóleo y extracto de propóleo, reconocidos por su acción antibiótica natural.
Polen, fuente de vitaminas, proteínas y energía.
Jalea real, apreciada como revitalizante.
También producen trajes de apicultura, una herramienta clave para proteger a los trabajadores y, sobre todo, evitar la mortandad de abejas durante la manipulación de las colmenas, reforzando su compromiso ambiental.
Un pedido a las autoridades: más apoyo y certificación de origen
Gómez insistió en que Paraguay tiene condiciones excepcionales para la apicultura y que los productos locales podrían tener gran aceptación en mercados más amplios. Sin embargo, señala que aún faltan oportunidades.
“Necesitamos que se valoren más estos productos y que se abran caminos para obtener certificados de origen. Eso daría un impulso enorme, porque la calidad está comprobada”, sostuvo.
Un futuro que depende del cuidado del monte
La productora advirtió que la deforestación amenaza cada año el equilibrio de zonas como el Bajo Chaco. “Ojalá nunca quieran tocar ese monte. Sin bosque sano, no hay abejas, y sin abejas no hay alimento ni biodiversidad”, afirmó.




