El megaoperativo con 2.500 efectivos dejó 60 presuntos criminales muertos, cuatro agentes caídos y tres civiles heridos. El Comando Vermelho respondió con bloqueos y ataques en toda la ciudad.
Río de Janeiro vivió este martes 28 de octubre la operación policial más letal de su historia reciente. Al menos 64 personas murieron, entre ellas 60 presuntos miembros del Comando Vermelho (CV) y cuatro agentes, mientras que tres civiles resultaron heridos por balas perdidas.
El megaoperativo, desplegado desde el amanecer en los complejos de favelas Alemão y Penha, movilizó 2.500 efectivos con el objetivo de cumplir 100 órdenes de captura y frenar la expansión territorial de la mayor facción criminal de Río.
Los narcotraficantes respondieron con fuego de fusiles, barricadas incendiarias y drones con explosivos, en una escena que recordó la ocupación militar de 2010. La Policía informó de la incautación de 75 fusiles, dos pistolas y nueve motocicletas, además de la detención de 81 sospechosos.
En represalia, el CV paralizó el Gran Río durante la tarde: bloqueos con vehículos robados y escombros interrumpieron la Linha Amarela, Grajaú-Jacarepaguá y arterias del barrio Méier, generando caos vial y pánico entre los conductores.
Entre las víctimas policiales hay dos agentes civiles y dos militares. Los civiles heridos —un hombre sin hogar baleado en la espalda, una mujer alcanzada en un gimnasio y otro en un desguace— evidencian los riesgos de los enfrentamientos en zonas densamente pobladas.
Las autoridades señalaron que entre los fallecidos figuran dos individuos de Bahía y uno de Espírito Santo, lo que confirma la presencia interestatal del Comando Vermelho.
El saldo supera cualquier registro previo en el estado y reaviva el debate sobre la eficacia y el costo humano de las políticas de “mano dura” en las favelas. Mientras el Palacio Guanabara defendió la ofensiva como una acción “necesaria para garantizar la seguridad pública”, organizaciones sociales y residentes denunciaron el terror cotidiano y la falta de garantías para la población civil.
La operación permanece activa y las autoridades no descartan que el número de víctimas continúe aumentando en las próximas horas.



