Esperan constantemente más de los demás sin reconocer ni valorar lo que ya recibieron. Por ejemplo, tu vecino, a su vez, es tu vecino, es desagradecido y sí acepta las galletas de chocolate que horneaste y se lleva sin siquiera decir gracias. Ese es el malagradecido», explicó acerca de en qué consiste ser una persona mal agradecida.
Como ejemplos de personajes bíblicos malagradecidos, mencionó a Caín, Adán, Eva, el pueblo de Israel en el desierto y al rey Saúl.
“Vivimos pendientes siempre de lo que nos falta y no nos fijamos en lo que tenemos. Y tal vez por eso apreciamos menos y nos quedamos cortos con la gratitud. Por eso es que no agradecemos”, concluyó el obispo.



